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by • November 25, 2013 • RelatoComments (0)434

¿Señor Presidente o Señor Trompón?

La primera vez que Sebastián  escuchó las palabras: ¨  Señor Trompón ¨  fue cuando se hallaba en la escuela estaba en sexto grado, un muchacho de secundaria ,poco mayor,  sangraba por la nariz, su frente exudaba como tapa de olla,  sobre su camisa  raída del uniforme de los días lunes chorreaban hilos de saliva espumosa que brotaban de su boca, sus ojos confusos vidriosos llenos de lágrimas buscaban  sus anteojos que yacían inermes sobre el césped -luego  del trompón que otro colegial le había propinado en su cara- a éste, otros guambras  le decían: ¨ Eres un Señor Trompón¨ ¨Eres un Señor Trompón¨ 
Los lunes invariablemente él: ¨Señor Trompón¨ luego de acabadas las clases se fajaba a golpes con diversos chicos: Altos, flacos, gordos,  bajos, los estudiantes hacían apuestas, avivaban a los púberes púgiles que literalmente se ofendían y lastimaban, pronto Sebastián entendió  que ser buen trompón era cuestión de prestigio  importancia y supervivencia
En aquellas épocas en sexto grado de primaria los profesores  enseñaban a los escolares quienes habían sido los presidentes de Ecuador,  los padres de familia debían proveerles  láminas  de vívidos colores con los retratos o fotografías de los mandatarios, hombres con patillas inagotables, bigotes enormes que se derramaban sobre sus labios, ceñidos a sus pechos todos tenían las bandas presidenciables  que los hacían ver adustos y ceñudos. El Lcdo. Fierro al dictar sus clases sobre los presidentes lo hacía con grandilocuencia y respeto su solemnidad llegaba al paroxismo cuando decía que al referirse a un presidente lo chicos debían  anteponer la palabra: ¨ Señor¨ Señor Presidente decía, aquello  hizo pensar a Sebitas en  ¨ Él Señor Trompón¨  a su mente llegó la confusión, levantó la mano y con ingenuidad pueril  preguntó: ¿Lcdo. los señores presidentes son lo mismo que los señores trompones?
El Lcdo. Fierro mordió sus labios disimulando la sonrisa que se aplazó en sus mejillas, su ovalado rostro se insufló, del bolsillo de su chambergo sacó un pañuelo planchado, lo pusó sobre su boca, tosió una y otra vez tosió, disimulando así sus frugales carcajadas entre el carraspeo de sonidos guturales respiró y exclamó : No Sebastián entre un Señor Presidente de la República y un Señor trompón hay una distancia enorme como de aquí a la luna , luego espetó –a los que la gente les  llama señores trompones son: primitivos, rústicos, semi salvajes, pendencieros, violentos, arreglan sus diferencias por medio de trompadas y puntapiés , al contrario los señores presidentes son civilizados, refinados, tolerantes solucionan los problemas sobre la base de la norma que siempre ha de respetar el derecho ajeno, son cordiales, pacíficos, para terminar el profesor dijo- recuerden chicos cuando seáis  grandes y podáis  votar cuidado os confundís y lo hacéis   por un Sr. Trompón en lugar de un Sr. Presidente
Las afirmaciones del Lcdo. Fierro quedaron buriladas en el alma del pequeño  Sebastián  al llegar a su casa comentó lo referido  con sus padres, ellos lo abrazaron y le dijerón que buen profesor tienes hijo a un tiempo que acariciaban su cabeza chureada   prorrumpían: ¨La Violencia engendra violencia¨ cuídate de los señores trompones son peligrosos concluyeron. Sebastián entendió a cabalidad el mensaje, ufano y pletórico  fue a dormir por la noche de aquel marzo de 1981 sin embargo una pesadilla habría de despertarlo, se reincorporó sobre su jergón, caminó de prisa hacia el dormitorio de sus padres, el entablado crujió sinfónico en la silente madrugada   sus progenitores  al mirar la faz espantada, desencajada  de su hijo le preguntaron: ¿Sebitas que soñaste? Sebastián respondió  – Soñé que me hallaba en el futuro yo era un hombre adulto de tu edad papi, vi que un Sr Trompón era presidente del País y no un Señor Presidente  en su  discurso decía: ¨”Pónganse la mano en el corazón  les hablo a los esposos, a los padres. ¿Quién de ustedes, si van con su familia, con su madre, con su hija, con su esposa, y viene un odiador amargado y le hace una seña obscena, quién de ustedes no lo sienta de un buen puñetazo? Álceme la mano. ¿Quién? Nadie, ¿no? Todos lo sientan de un buen puñetazo, ¿okey? Entonces no me pidan que me deshumanice como presidente de la República, soy como ustedes, por eso tenemos tanto apoyo popular, la gente ve un presidente cercano, soy de carne y hueso. Si este tipo me hubiera hecho una yuca, una seña obscena delante de mi madre o de mi esposa, le hubiera dado tal patada en salva sea la parte, que se hubiera tenido que sentar de oreja el resto del año”. – El padre de Sebastián una vez que éste acabó de contar el sueño   le dijo- Ubicate hijito, no te preocupes solo es una pesadilla mañana será otro día.
 
Praga desde el Exilio
11 de septiembre 2013
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