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by • November 25, 2013 • RelatoComments (0)437

Regalos a Cuba o Jubilados

Los pasos cansados  de Beatriz suenan, resoplan, crujen, rechinan como bisagras oxidadas, sus cartílagos de sus rodillas los devoró el tiempo, su trabajo de profesora no fue sencillo, para llegar a la- escuela- donde enseñó tenía que sortear una aventura – aún era joven hoy vieja – sus músculos aún eran firmes hoy cansados – debía caminar dos horas una de ida otra de vuelta, por montañas eriales gélidas transitaba  a filo de cumbre  marchaba, a sus espaldas siempre cargó un morral con material escolar: Laminas, escuadras de madera enormes cuyas puntas salían como hernias estrangulándose  por los ángulos del carril, a medio camino detenía sus pasos, se extenuaba, luego ascendía descendía por cañadas,  hasta llegar al plantel Fiscal –  llamado : ¨Patria tierra Sagrada¨ Sus alumnos todos sus alumnos se confundían los seis grados hacían una sola atmosfera,  los niños de los seis grados se mezclaban debajo del mismo techo de zinc , sus rostros tenían impregnados la paspa milenaria que deja el páramo, sus carrillos escuálidos rubicundos contrastaban con la sonrisa inagotable del sarro  de sus dientes que se esbozaban  cuando   llegaba  la Licenciada .- Buenos días niño espetó Beatriz un coro de angelitos trigueños oliendo a chaparro  contestó al unísono- buenos días Licenciada Beatriz – Hoy es lunes vamos a cantar el Himno Nacional  de pies por favor recuerden niños cuando se entona  el himno deben hacerlo con unción, concluyó la profesora. Beatriz Al terminar la cantata patria  se dio modos para dividir a los niños según sus conocimientos, la enseñanza se tornaba  más difícil cuando llovía y las gotas del cielo tronaban exultantes sobre el techo, sin embargo nada arredraba a Bacha ella continuaba con lo suyo  nada le sedujo en su vida  su profesión le hizo envejecer soltera – gusta  hasta ahora que la llamen Señorita Beatriz pese a sus 69 años de edad- su  vocación de educadora fue genuina, real como cierta e incontestable fue la inteligencia de su alumno preferido Atahualpa Puruncajas cuyos ojos saltones  y bailarines  delataban su vivacidad e ingenio, Ati como lo llamaban sus amigos recitaba las tablas de multiplicar con facilidad, tenía una memoria prodiga, usaba sombrero de fieltro obscuro y ruana colorada a prueba de ráfagas frioleras, un día de 1969 Ati dijo a Beatriz licenciada de grande quiero ser abogado –Beatriz contestó -que bien Ati que bien Ati- tienes la capacidad para eso y mucho más -Ati admiraba a Bacha y de alguna forma infantil se había enamorado de ella, su idilio platónico no habría de durar mucho toda vez que la educadora recibió la orden de sus superiores para que preste sus servicios en la costa ecuatoriana , donde las peripecias para llegar a otra escuela enclavada en las montañas manabitas constituían otra epopeya, así devino la vida de Beatriz de escuela en escuela , acabando sus articulaciones, meniscos, sueños  anhelos  y más. La señorita Beatriz la semana pasada con bastón en mano , encorvada , triste, adolorida hubo de concurrir a la caja del seguro para averiguar que tramites debía realizar, quiso  abreviar el periodo de su jubilación, jubilada voluntaria repetía  a cada paso cuando a tientas llegó al IESS ,  empero una empelada  le ha dicho que su pensión  le pagarían en bonos , no en dinero contante y sonante, la viejecita ha sufrido un sincope, sus débiles rodillas otrora columnas magnificas no aguantaron el susto, se ha desplomado , se ha caído , perdió el conocimiento , fue llevada a urgencias al hospital, al Carlos Andrade Marín , luego de la tomografía pasó al quirófano , volvió en sí al entornar los ojos vio  las vivaces retinas de Atahualpa Puruncajas quien vestía mandil de médico sus ojos se reconocieron –Licenciada Beatriz dijo él tengo que operarla fui su alumno en el páramo recuerda- Ati preguntó la señorita Beatriz ¿Cómo que me van a pagar mi jubilación con bonos´?   -Ati tomándola de la mano dijo- así ha dispuesto la dictadura- luego balbuceo indignado- para los médicos cubanos treinta millones de dólares y para nuestros jubilados bonos –La  frágil salud de la maestra no toleró las malas noticias falleció en los brazos de su alumno cuyas lagrimas crepitantes de ira saltaron sobre la piel arrugada y marmórea de su vieja maestra de escuela.
 
Praga desde el exilio. 22- de septiembre-2013
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