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pichones

by • August 10, 2014 • RelatoComments (0)1453

Pichones

pichones
El Escudo de la Familia Jumbo Macías lo compró doña Estela Macías en Disney. Esta sobre el ducto arrugado de la chimenea. Don Jacinto Jumbo es jactancioso. Saca pecho porque el humo no sale del tubo. Dice lo revistió con sangre de pichón. La última vez que hable con él me comento: la sangre de los pichones hace que el humo ascienda por el conducto. El humo después olisquea lontananza y silbando va hacia el cielo. La chimenea para los Jumbo Macías es lo más importante de su sala, la verdad a mí me gusta más la foto familiar que está colgada en la pared de enfrente, el marco dorado, labrado, el terciopelo purpura en los contornos. Le da un saborcito tan pero tan especial que me es imposible. Dejar de ver la foto.
 
En primer plano están: Jacinto y Estela. Calculo tienen cerca de cincuenta años. El tiene la mitad de sus sienes plateadas, ella sus senos caídos. Marlene la hija que está como bizcocho se encuentra al lado derecho de Jacinto y él John al lado izquierdo de Estela. Debajo de la foto para que no quede duda alguna. Con letras cursivamente góticas se lee: Quito- Ecuador: Familia Jumbo Macías 1995.
 
Jacinto cada vez que lo visito me habla de lo duro que fue su profesión de profesor: El Estado pagaba poco, sin embargo me gustaba enseñar historia. Sus ojos se ponen vidriosos. Prefiero cambiar de tema empero él prosigue, sus palabras se arremolinan tristes en su boca. Un hilito de saliva blanca sale por entre sus muelas postizas. Masculla: En buena hora hicimos un fondo privado con nuestros sueldos. La Estela también tiene su libreta, ya son cincuenta y más años que conozco a mi gorda bella, siempre me ha hecho caso. Como cuando decidí hacer la chimenea. Juntos con la Estela hervimos la sangre de los pichones, después con rodillos untamos sobre los ladrillos del ducto la sangre de las aves tiernas. Dos manos le dimos al tubo. Pienso habría sido mejor tres manos. No había tantos pichones.
 
A un lado del retrato familiar hay dos fotos más. Estas no tienen marco dorado ni terciopelo purpura, son modernas. Están: “cool “. En la primera aparece de cuerpo entero la Marlene. Lleva puesto el uniforme azul de la telefónica donde trabaja. Su boca está levemente abierta, sus dientes blancos y grandes guardan proporción con sus magníficos senos que, parecen explotar por debajo de la blusa. Estela puso la imagen de su hija llevada por ese orgullo de madre.
 
Cuando visitó a los Jumbo Macías doña Estela con aire casamentero, me toma de la mano y me lleva a ver la foto de la Marlene. Cuando llegamos frente al retrato adopta porte marcial y lee: Marlene Jumbo Macías empleada del año 2012. Después suspira arqueando sus cejas. Espera que yo comente: Digo.- Que linda esta la Marlene, que inteligente es la Marlenita. Estela balbucea: la empresa además le reconoce utilidades.
 
El otro día encontré a Jacinto en el parque Metropolitano. Llevaba en sus manos una red verde para atrapar pichones. Me dijo: Ya no tenemos los fondos nos quitó el gobierno. A la Marlene ya no le paga la empresa utilidades así dispuso el gobierno; Mi Jhoncito ya no puede traer ropa por internet así decretó al gobierno.
 
Su voz flaqueaba, sus manos temblaban. Después sonrió furtivamente y dijo: voy por más pichones antes que sea demasiado tarde.
 
Pablo Guerrero Martínez
Praga desde el exilio.
10 de agosto-2014
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