MENU

by • April 21, 2014 • RelatoComments (0)541

Parricidio Suburbano (Mi Doctor)

casas laderas
 
Parricidio Suburbano (Mi Doctor)
Las laderas son un buen colchón para nosotros los pobres dijo con voz dulzona Luis Inga,  dejó  luego ver sus dientes amarillos, lo propio hicieron sus hijos y la poblada que lo acompañaba. Don Lucho llegó a la oficina de mi doctor por recomendación de un dirigente obrero que lo conoció de joven en el movimiento estudiantil. La multitud copaba el estudio, el corredor se llenó de campesinos, vestían ropa humilde, raída, algunos tenían sobre sus cabezas sombreros de fieltro negro otros  los aprehendían  en sus manos callosas. La piel lozana de los niños rurales se replegaba tímida ante el avance aleve de la paspa asfáltica de la ciudad.
Mi doctor espetó que los trae por acá.- Don Luis contestó: “en el campo no hay trabajo en la ciudad si, las vaquitas están flacas se nos mueren tiernas, no dan leche, las gallinitas no se venden, no hay quien compre, ni huevos ponen, lo sembrado se lancha, no todos vinieron muchos se quedaron, los que están aquí a probar suerte vinieron”
Mi doctor quedó mirando fijamente los ojitos viscos del señor Inga, bailaban como borrachos, con voz grave le pregunto: ¿Don Luis hace cuanto vive en Quito? Lucho Inga balbució: “Entre idas y venidas ya no se mi doctor” volvió a exhibir su dentadura anaranjada, luego le sobrevino una carcajada de cuerpo entero, sus hijos y la riada de personas que lo acompañaban también sonrieron.
Doña Carmelita la mujer de Don Lucho tenía la robustez de la chonta, no sonreía miraba a mi doctor sin perderse el mínimo detalle, el diámetro de sus brazos tenían el tamaño de las pantorrillas de un ciclista, parecía boxeador, su rostro manaba ternura, sus dedos eran pequeñitos y gruesos debajo de las uñas reposaban placidas motas de polvo.
Doña Carmelita sin eufemismos ni sonrisas espetó claro y fuerte: “Doctorcito hemos entrado a los terrenos abandonados del Ministerio del Bienestar que ladean la avenida San Martin, estamos encima de la cota de agua: mos levantado nuestras casitas, mos hecho calles, mos construido pozos sépticos, mos hacemos la vida sin molestar a naidé. Sin embargo que vamos a estar año y medio el Municipio a pedido del Ministerio del Bienestar nos quiere desalojar, ayúdenos por favor doctorcito no hemos de ser ingratos” masculló.
Mi doctor siempre recordaba con grandilocuencia barroca el juramento que hizo antes de recibirse de abogado en la Escuela de Derecho: “ Juro defender con la ley y el derecho, como armas de la razón y la paz , a toda persona que demande mis servicios de jurista en mi calidad de abogado de los tribunales de la República “ Por ello sin pensarlo dos veces me ordenó prepare cuatrocientas demandas de amparo de la posesión de los terrenos que ocuparon los campesinos, además me dijo solemnemente en presencia de los atribulados campiranos – recuerde Lcdo. Posesión es la tenencia de la cosa con ánimo de señor y dueño sea que el dueño la tenga o; el que se da por tal. Estas buenas personas se dan por tal, no son delincuentes son él Ecuador profundo que muchos evitan ver.
Dagoberto Inga era el primogénito de Don Lucho y Doña Carmelita frisaba los veinte años su carácter oscilaba entre la reciedumbre de su madre y la jocosidad de su padre, el jovencillo se instaló en la oficina de planta para coadyuvar con las causas civiles que adelantábamos con mi doctor contra el municipio y el Ministerio de Bienestar, sabía leer y escribir a diferencia de los otros jóvenes campesinos de la ocupación que pululaban en las calzadas de la urbe, comerciando caramelos y cigarrillos, otros se ganaban la vida como trabajadores en las fabricas industriales.
El extremo de las faldas septentrionales de las montañas que ladean Quito se llenó en menos de cinco años de campesinos que llegaron a la capital en busca de mejores días, junto con la gente humilde se colaron malos tipos dedicados al tráfico de tierras que abusaban de su esperanza, algunos ocupantes posesionarios que atendíamos con mi doctor fueron presa de ellos, mi doctor nunca cobró un solo centavo por sus servicios, yo si cobraba las “movilizaciones” nada del otro mundo. Las acciones deducidas por mi doctor detuvieron los desalojos.
Los cinturones de miseria son tierra de nadie lo vi con mis propios ojos, la policía no subía a las laderas tenían miedo, los vecinos de la ocupación aledaña eran violentos, querían extender su poder hacia la ocupación que dirigían: Don Lucho, Doña Carmelita y su familia. Dagoberto Inga se enamoró de la hermana del líder de los avezados vecinos, no le culpo la chica acusaba un cuerpo exuberante, la raza africana y aborigen se conjugaban en sus senos firmes y grávidos.
La noche del penúltimo sábado de marzo de 1994 fue particularmente obscura, las habituales estrellitas que iluminan la ciudad no aparecieron en el cielo, al contrario nubes lóbregas, espesas, aplastaron los techos de hojalatas de las casitas de la ocupación. Dagoberto se hallaba en el cuarto de su amante, hacían el amor evitando exhalar gemidos sexuales, inevitables, que afloran entre los arrobos de los cuerpos, la mulata tenía miedo que sus hermanos golpearan a Dagoberto, ellos bebían en una casucha aledaña, un olor pungente a base de cocaína inundaba las polvorientas calles.
La borrachera se subió a la cabeza de los hermanos de la amante de Dagoberto, el humo de la base de cocaína los tenía alterados, un atronador rayo cayó sobre las laderas, los viciosos asumieron en su inconsciencia que Don Lucho había disparado contra su morada , cualquier pretexto les iba bien para buscar camorra contra los Inga cuyo liderazgo atraía a los ocupantes de la invasión adyacente, dejándolos sin víctimas para sus estafas , tomaron sus carabinas de perdigones, dispararon a mansalva hacia la morada de los Inga . Don Lucho respondió en legítima defensa apuntó mal, le bailaban aun más sus ojitos viscos, nadie salió herido, salvo los cuerpos de los enamorados que a tientas y desnudos salieron de la casucha para morir desangrados sobre la absurda calzada fundiéndose con la grava.
Pablo Guerrero Martínez.
Praga 21 de abril-2014
 
 
 

 

 

 

 

happy wheels

Related Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

%d bloggers like this: