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by • May 23, 2014 • RelatoComments (0)2164

La Fábrica de Sueños

La Fábrica de Sueños
Rolando conoció a Carolina por las redes sociales fue atracción digital a primera vista. Se enredó con su alma o lo que ella dejaba plasmado en la pantalla. Sus fotos del ordenador reflejaban su esencia. El día que la miró por primera vez en persona tuvo esa sensación de ver una película bien hecha. La ensoñación que manaba de la sonrisa de Carolina oscilaba melancolía y una nostalgia cálida, cuya fuerza sutil Rolando sintonizó como ondas cósmicas. El magnetismo azul de sus espíritus los entreveró como metales llamados por un poderoso imán, que de a poco cobijaba sus temperamentos en un manto de palabras que musitaban versos. El rictus misteriosamente sensual de Carolina no lo intimidó al contrario provocó en él una inenarrable inspiración para sacar: recuerdos profundos de lo más profundo de su mente. Carolina tenía la frescura y misticismo de todas las edades y ninguna de ellas, eternamente joven y joven eternamente. La piel blanca y lozana de su cara despedía un olor dulce, sus ojos se hendían en sus grandes y circulares cuencas. El trabajo de la visitante era misterioso y excitante, Directora Ajunta de la Fábrica de sueños Orfeo. Carolina fue ingeniera de somnolencias en tal condición visitó a Rolando en Roma allá por el quince de mayo del 2012. Quería entusiasmarlo con la industria de los sueños, actividad paranormal y hechizante que a todos atañe. Lo invitó al día siguiente a visitar Praga para hacerle conocer la Factoría de los sueños llamada Krkonoše , cuya antigüedad se remontaba al siglo XIV. Sin embargo puso una sencilla y no menos grave condición a Rolando. Carolina espetó que:” lo que viere u oyere en la fabrica debía quedar en secreto.” Rolando asintió perplejo.La entrada a la fábrica la guardaban dos puertas de madera de roble viejo, arrugadas, café, obscuras, enclavadas en un piso lustroso, los aldabones eran de oro taraceceados con incrustaciones de marfil. Carolina dio tres golpes secos con su puño cerrado sobre el postigo que repitió por tres veces. Las portezuelas se abrieron de par en par. Al otro lado apareció como de la nada una dama cuyo rostro estaba cubierto con una capucha negra .Solo se podía ver sus ojos claros y dos senos protuberantes que sobresalían de su vestido como queriendo gritar o explotar por debajo de las fibras de su indumentaria. La misteriosa mujer prorrumpió: “síganme por favor” Sus pasos tenían alas, no obstante el bamboleo de sus gruesas caderas sostenían su delgada cintura que zumbaba como avispa. El talle de su atuendo se hallaba circundada por una cinta de color negro, alrededor de su hábito monástico ceñía además otra cinta ribeteada con hilos de mercurio grises y plateados, cuyos destellos encandilaban las retinas de Rolando. Éste transido no desprendía su mirada sobre los glúteos redondos de la portera de la: Fabrica de los Sueños.La portera los condujo por un corredor angosto, palmatorias de bronce repujado flotaban contentas, otras tristes, sobre las cuales cirios lilas derramaban chispitas de luz tenues que iluminaban con timidez la atmosfera. Al final llegaron a un gran salón, una antecámara donde otras personas y seres extraños esperaban. Carolina prorrumpió: “Rolando aquí esperaremos veinte minutos hasta que nos reciba el gerente de la Fabrica” el tiempo pasó raudo entre lecturas de revistas fresa que contenían fotos del glamur planetario. No hay nada más divertido para hacer antesala que ojear estas revistas frívolas Rolando sentenció; a un tiempo que una secretaria de rizos rubios que llegaban hasta el piso balbució: “Por favor que pase la Ingeniera Carolina y su invitado” Rolando dejó la revista en la página más interesante que decía con letras grandes: “Multi orgasmos de hombres mayores de cien años, mil trucos para lograrlo.”

El gerente de la fábrica de los sueños les dio la bienvenida, su voz era ronca y gutural, después masculló atribulado:” La demanda de sueños es cada día mayor. Hemos mejorado los procesos sin embargo la selección de los clientes con esto de la explosión demográfica nos supera, por eso no todos sueñan. Solo quienes se lo merecen y de ellos unos cuantos bendecidos con narcosis místicas que les revela su naturaleza “Se levantó de su silla que se anteponía a su escritorio rococó. El gerente de la Orfeo Dreams Companý no era cualquier tipo, su formación onírica le permitía leer el pensamiento de sus interlocutores, sin que ellos se den cuenta. Adoptaba así formas físicas del agrado de éstos, como rostros transfigurados de familiares de sus tertulianos que habían dejado de existir en esta dimensión, era pura energía y energía pura. Carolina lo sabía y previo a la reunión advirtió a Rolando de estas habilidades mentales del ejecutivo para que no se dejara transmigrar su alma. El gerente de la compañía junto con su asistente decidió mostrar los procesos somníferos y los distintos departamentos de la planta industrial. Donde se fraguaban los sueños. La explicación que dio fue la siguiente:

Estimados visitantes la inoculación de los sueños tiene que ver con el tiempo, mientras en América duermen nosotros mediante telequinesis enviamos las motas narcóticas a las personas que pernoctan. Nuestra franquicia en América hace lo propio al revés. Ningún sueño se repite aunque están clasificados según las: edades, necesidades, género, cultura, religión, clase social, ideología etc. etc. Después manifestó: Este es el área de los sueños húmedos. Al fondo del cubículo emergía una olla de acero inoxidable del tamaño de un Volkswagen escarabajo, dentro de este gran recipiente imágenes de mujeres voluptuosas hervían en un agua transparente que dejaba contemplar sus: voluptuosidades, desnudeces, muslos, nalgas, senos, vaginas. Mientras tanto un grupo de damas provectas con narices aguileñas y sombreros de picos meneaban el líquido somnífero con inmensas cucharones de palo. Una de ellas se abalanzó frenética donde el gerente y con voz de arpía dijo: “Gerente no podemos seguir con el trabajo si la empresa no brinda los instrumentos de trabajo para evitar los riesgos laborales”. Después más tranquila. Jadeando contó que hace dos semanas un soñador al ser visitado con los sueños húmedos descubrió que detrás de ellos había la mano de la inofensiva nigromancia, y que éste malagradecido colocó una vela encendida dentro de un círculo de mostaza. Quemando así las manos de una de sus colegas. Después esbozó una sonrisa macabramente tierna, su dentadura estaba incompleta, no obstante su sonrisa era agradable. El gerente de la planta después de escuchar el reclamo dispuso a su ayudante se provea a las forjadoras de los sueños líquidos de guantes de asbesto. Se debía proteger sus macilentas manos para que los cachondos, hombres necesitados de placer no sobre eleven la demanda de sueños húmedos en el planeta.

La rubia de abundante pelo y por añadidura asistente del gerente de la fabrica de los sueños con voz meliflua dijo: “Por favor seguidme “. Abrió un postigo y pidió a los visitantes se descalcen. Ladearon sus zapatos en el quicio de la puerta. Rolando se puso nervioso y un color rutilante cubrió su rostro, temía que el olor pungente a pecueca de sus pies sea descubierto por Carolina y la bermeja, sufría de pies malolientes. Atribuía tal hecho a brujerías de malos y pasados amores, sin embargo nadie se dio cuenta, una vez que traspasaron las puerta pasaron al área de los sueños románticos. El cuarto albergaba un gran jardín sobre el cual levitaban rubicundos y traviesos cupidos, con sus arcos y pequeños dardos; otros como ellos rociaban aceite de rosas; otros apuntaban con sus románticas armas a diversas caras que surgían como fantasmas aleatoriamente sobre el firmamento del jardín. Rolando auscultó que los cupidos más grandes en lugar de introducir los dardos en óleo de rosas se orinaban sobre los mismos; otros dejaban caer sus lágrimas sobre las diminutas flechas. La mayor sorpresa se llevó cuando un grupo de estos angelitos preparaban un dardo al que salpicaron del: aceite de rosas, lagrimas y orinas. El gerente del emporio de sueños comento: “No os sorprendáis quienes son impactados con estos venablos son los amores eternos, aquellos que aman con pasión, procrean con devoción y las lagrimas de los cupidos mantiene vivo su amor, las lagrimas no son de tristeza son de felicidad”

El timbre del móvil del gerente ululó atronador. Este pidió a la mujer de los rizos bermejos que llegaban al suelo atienda la llamada. Se trataba del ingeniero de sonidos para los sueños. El gerente espetó a su asistente: ” por favor que venga” al cabo de tres minutos llegó el encargado de la sonorización de los sueños, era un tipo extraño vestía un mandil prístino de blancura marmórea, usaba patillas decimonónicas y hablaba de prisa. Su labor consistía en dar el marco musical a los sueños: Coros angelicales, pasos, ruidos, chillidos, lamentos, carcajadas. Con tono malhumorado pronuncio que la caja de ruidos necesitaba de urgencia un cambio de circuitos, que si no se la componía. Los sueños serian mudos. El gerente recomendó que hasta tanto se arregle al aparato, se utilice el diapasón que reproduce sonidos de animales y vientos. Después advirtió que se observe mucho cuidado para que no ocurran pesadillas a soñadores que no se lo merecen.

Rolando escuchó el sonido de una inmensa ola, despues de otra y así hasta el infinito. El volumen del sonido marino disminuyó mientras saltó de la cama para pasar por Carolina y no quedarse dormido arrobado entre las sabánas….
Pablo Guerrero Martínez
Praga-23 de mayo-2014

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