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allanamiento cesantia

by • May 21, 2015 • ArticulosComments (0)1110

Hablemos con Propiedad

Fondo del magisterioallanamiento cesantia

Hablar con Propiedad es imposible ha sido secuestrada. Su padre un distinguido profesor. Conocido como Don Trabajo Privado y su madre también educadora e identificada como: Constante Esfuerzo. Me comunicaron azarosos que el domicilio de su hija quien responde a los nombres de: Propiedad Privada y Esfuerzo fue objeto de violación a titulo de allanamiento por parte de una panda de policías al servicio del dictador.

El maestro educador: Don Trabajo Privado cuyo apodo es (Trabajandíto) tiene setenta años. La piel de su cara es del color de la tierra mojada y está llena de arrugas. Sobre ellas suelen aterrizar mosquitas panteoneras cuando duerme su siesta. Trabajandíto en el tiempo que era joven decidió junto con su esposa y colega (Constante Esfuerzo) asentir que de sus sueldos se descuente una parte para invertir en un fondo de cesantía particular. Allende las negligencias administrativas y turbulencias políticas del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social.

Ayer visité en su casa a Doña Constante Esfuerzo quien me invitó a tomar un café con humitas. Ella sentada sobre un sofá me dijo: El fondo me recuerda a la primera alcancía que me regaló mi madre. La alcancía era una chanchita de barro ventruda. Pintada de colores chillones en cuya parte inferior había una puertecita secreta de tabla balsa que la abría de vez en vez. Mi chanchita era mi chanchita. Lo que en ella ahorraba era mio y nada más que mio. Nadie en mi familia se atrevía a tomar mis monedas que vivían dentro de la panza de mi alcancía.

En la sala también se hallaba el marido de Doña Constante quien luego de ahuyentar a las mosquitas con su sombreo espetó: En el fondo de cesantía la relación con mis ahorros fue real a diferencia del IESS. Tenía una libreta individualizada como en un banco, con la diferencia que yo mismo era dueño del banco junto con mis colegas. Las decisiones que adoptaba el fondo para invertir nuestros ahorros la hacíamos previamente. Poniéndonos todos los socios de acuerdo. Fue así que con los réditos de las inversiones recibí préstamos para construir esta casa y comprar el carro.

A continuación Doña Constante me preguntó ¿Doctor cual es su opinión jurídica al respecto de lo que dice el Presidente para que nuestros ahorros pasen al BIESS? ¿Considera usted que nos han robado la plata? ¿Está usted de acuerdo que el Estado tiene dineros suficientes en nuestro fondo para despojarnos de todo? Antes de contestar a tan importantes preguntas. Apuré un trago de agua por mi boca y comenté:

El gobierno mantiene que de los 400 millones de dólares que tiene vuestro fondo, sea en activos, dinero y cartera 11 le pertenecen porque alega que hace años aportó 11 millones. Tal criterio es apresurado porque la auditoria oficial no permitió a los directivos de vuestro fondo presentar los descargos correspondientes. Pero eso ustedes ya lo saben. Lo que no saben es que en el evento que tal aporte fuese cierto. Eso no le hace al Estado dueño de tal cantidad y, menos de la totalidad del patrimonio del fondo.

Los ojitos de los ancianos brillaron de felicidad. Titilaron sus retinas alumbrando tan oscuros días que vive el país y de consuno me inquirieron: ¿Cómo es eso? Antes de contestar la interrogante. Saqué de mi portafolio el Código Civil. Lo puse sobre la mesa y sus patas resoplaron por el peso de la ley. Abrí el Código Civil y pedí a Doña Constante leyera el art 593 del Código Civil. Ella con voz de maestra prorrumpió:

“Las cosas muebles se dividen en fungibles y no fungibles.
A las primeras pertenecen aquellas de que no puede hacerse el uso conveniente a su naturaleza sin que se destruyan.
Las especies monetarias, en cuanto perecen para el que las emplea como tales, son cosas fungibles”

Una vez leído el artículo di un ejemplo de un bien fungible y dije: la humita y el café que usted me ha brindado son bienes fungibles doña Constante pues que al momento que los ingerí se destruyeron.

El dinero es jurídicamente igual que los alimentos pues la persona que lo usa sea para hacer un pago o un aporte como dice hizo el estado. Los utilizó al entregarlos. Ya no son suyos, sea a título de donación o aporte. Después afirmé que al dictador curuchupa hay que recordarle la frase: “Santa Rita lo que se da no se quita”

Dr. Pablo Guerrero Martínez
21 de mayo-2015
Praga desde el exilio.

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