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boucher_thumb re flaca

by • April 30, 2014 • RelatoComments (0)1606

Eulalia Voló

boucher_thumb re flaca
Si las cosas ricas engordan las gordas deben ser ricas  Lorenzo preguntó. Dijo después: A mi novia la flaca se la llevó el viento por lo flaca que estaba. Salimos hace un mes al parque Metropolitano. Caminábamos tomados de la mano una ráfaga de viento tibia golpeó en su huesuda y angulosa espalda. Eulalia ascendió al cielo azul como si tuviese alas. No la pude retener con mis dedos. Se me escurrió por entre mis palmas. Ella me miraba. Sacó sus enormes ojos negros. Yo me asusté sin embargo ella me sonreía, con su mano derecha desde arriba me dijo sígueme. La seguí desde el suelo arrugado a un tiempo que ella se perdía entre las nubes blancas. A ratos aparecía y nuevamente con su mano me indicaba que la siguiera. Por perseguirla desde abajo tropecé en una piedra tosca . Fui a parar en lo hondo de una quebrada. Eulalia me avistaba desde el cielo. La ventisca pasó ella descendió con la dulce brisa. El aire silbaba como un petirrojo mientras yo me puse de pie.Al día siguiente salimos nuevamente al parque, llevé una piola de cañamo. Amarré la cuerda al pasador posterior de sus vaqueros. El viento arreciaba. La flaca se elevó yo en tierra jugaba como si ella fuese mi barrilete. Le daba más y más piola para que se eleve, rayaba con su cabeza el firmamento luego la recogía para no perderla. Todo el verano jugamos, ella era mi cometa
 
.El invento de la piola con mi flaca pronto fue emulado, se hizo moda. Muchas flacas con sus novios iban al parque, los cometeros nos hicimos buenos amigos, las flacas como cometas lo propio. El pasatiempo con el tiempo pasó; sin embargo entre nosotros comentábamos que las flacas cada día estaban más flacas, y que a cada semana  habían más.
 
Eulalia cuidaba la línea a tal punto que se volvió como una: _Línea____ larga y delgada. Esto no va bien me dije. La flaca debe alimentarse mejor. La invitaba con frecuencia a comer fuera de casa. Yo disfrutaba en el restaurante mis platos los escogía con unción: carne, mariscos, pasta, postres, ella siempre agua y más agua. La flaca me aburría. En invierno cuando yacíamos en la cama Eulalia de lo flaca que estaba ya no me daba calor, era puro hueso. Un día me dijo atribulada que necesitaba aumentarse los pechos. Colocarse prótesis y abandonar sus redondos y pequeñitos senos que estaban bonitos. Me pareció un horror, sin embargo cada uno es cada uno. Los prótesis se volvieron vulgares todas las flacas las usaban y parecían robots huesudos producidos en serie.En una reunión un amigo me dijo que a él le pasaba lo mismo con su flaca. Con sabiduría prorrumpió con dos tragos que la mayoría de los diseñadores de modas al ser “maricas” establecían un canon de belleza femenino transfigurado, a su leal saber y entender, balbució que esa prototipo eran las  flacas anorexicas, sabias palabras que me quedaron sonando por mucho tiempo en la cabeza como un taladro que resopla desvastando madera.Si las cosas ricas engordan las gordas son ricas y sí que lo son Lorenzo espetó. Cambió a la flaca por una gorda. Me dijo además que ahora en el parque Metropolitano ya no sufre con los vientos. Que no le preocupa que a su novia se la lleve el viento, que la gravedad que acusan sus glúteos redondos y grandes la mantengan en el suelo a su lado es una bendición, que puede conversar de cabo a rabo.

Mi gordita en las noches frías me da calor balbucía Lorenzo, su grasa alcanza para los dos, me arrobo en su cuerpo, me acompaña a comer y beber, es tan real que parece salida de un cuento concluyó, mientras Lorenzo se acercó a la ventana vio aún cientos de flacas volando sobre escobas  por los cielos.
Pablo Guerrero Martínez
Praga-30 de Mayo-2014

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