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astral

by • October 7, 2014 • RelatoComments (0)1308

Epístola Sideral

astral 
Trepó desde el suelo hasta su nariz un pungente olor a pis. Reinaldo entraba así a prisión mareado con ese olorcillo acido dentro de sus ternillas. Dos literas ladeadas juntas a viejos muros húmedos, calendarios de putas gordas y, los días marcados con equis (xxxx) fue lo primero que vio. Después contempló la cara de carnes secas y huesos largos del viejo Simón que musitaba oraciones en latín (Quodsi epistolis) Sobre una escritorio apolillado yacían planos, círculos y un pequeño lápiz pronto a desaparecer. Buenos días Reinado espetó.- Simón esbozó un sonrisa tímida que dejó ver sus dientes, su pelo gris cubría su frente. Simón continúo en lo suyo, al tiempo que susurró transido la palabra Júpiter. Tomó con su mano el agonizante lápiz. Trazó líneas por doquier.
 
Los planos no tenían sentido a los ojos encarcelados de Reinado, sin embargo la concentración del viejo en trazarlos hacían pensar que el carcamal enloqueció. Al tercer día Simón con voz grave preguntó a Reinaldo: ¿Qué día nació? ¿A qué hora y minuto? Reinaldo contestó soy del 53. Nací el 18 de agosto a las 3 de la mañana con 13 segundos. Después dijo: ¿Como así? A su tiempo lo sabrás Simón concluyó.
 
El tiempo habría de pasar, la sordidez del panóptico, la rutina iban ganando terreno en la despoblada alma de Reinaldo cuya resignación no se hizo esperar. Bajó de peso, su mirada se desmoronaba en lágrimas que inundaban las pesadas cobijas debajo de las cuales lloraba a mares. Simón lo sabía y, como si debiera entregar un trabajo a tiempo, con compas a  mano llena de polvo de estrellas esbozó trazos. También cálculos con las fechas que Reinaldo le dio.
 
El silencio acogió a Reinaldo en medio de la injusticia que urdieron sus ex socios para reducirlo detrás de rejas. Su esposa fiel se enmozó con su mejor amigo. Sus hijos de él se olvidaron, nadie lo visitaba en prisión. El único contacto que tuvo con la realidad era la locura de Simón, cuyos dibujos rayaban las nubes y de ellas imágenes aladas descendían hundiéndose en la abigarrada mente de Simón.
Salud prorrumpió Simón el astrologo alzando una taza de metal esmaltado llena de vino blanco. Salud repuso Reinaldo. Festejaban así la entrada del año 2015. El vino ingresó de contrabando en la maleta verde de un tenebroso funcionario público, cabezón y regordete que días antes visitó a Simón, para retirar su Carta Astral.
 
Esa noche agonizante del 14 Simón habría de revelar la razón de su prisión. Reinaldo masculló Simón.- fui contratado por el grupo secreto de intelecto del régimen para estudiar sus cartas astrales, iba y salía de Palacio como entrar a mi casa. A todos los íntimos del Presi ausculté. Sus vidas pasadas presentes y futuras las estudie, nada del otro mundo. Todo iba bien hasta que la curiosidad mató al gato. Hube de revisar el día y hora exactos en que se aprobó la nueva Constitución. Establecí al menos veinte cuadraturas.
 
El diagrama era de espanto, los planetas habían perdido su alineación. Calcule la longitud y latitud del recinto Constituyente, y la hora sidérea. Repetí los cálculos. Reinaldo no pestañ. Atendió la explicación de Simón. El Astrologista prosiguió:
 
Leal a mis clientes expuse mis análisis que arrojaban grandes males para la tranquilidad del país. Nada de aquello mosqueaba al que sabemos. Sin embargo cuando interpreté que a partir del 17-F del 20014 Júpiter iluminaba Ecuador y que, la Restauración del orden Estelar volvía a brillar el que sabemos. Dispuso mi arresto.
 
Reinaldo con tesitura ingenua preguntó a Simón: ¿Quién es el que sabemos? El Astrologó contesto: El que cree saber todo y nada lo sabe.
Pablo Guerrero Martínez
Praga desde el exilio.
7 de Otubre-2014
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