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by • March 7, 2014 • RelatoComments (0)625

El Baúl del Espabilado

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La banca de metal verde obscura resopló extenuada dentro del aula del quinto curso sociales  del Colegio Marcel Proust cuando las: carnes extensas pálidas y gordas de Lorena Uzcategui compañera del Espabilado  se posaron sobre la silla, Lore siempre tuvo gestos inocuos y austeros  , sin embargo  sus huesos grandes  y caderas  anchas  no eran tan voluminosos para el baúl negro con aldabones dorados de la familia del  Espabilado, donde reposaban impertérritos :  toneladas de ropa con olor a naftalina , cuadros añejos, sables con vida propia de la revolución liberal, bates de beisbol apolillados, el guante  de cátcher de cuero de búfalo  del abuelo, el primer violín con efes tristes y destartalado  de Tarquino su bis  abuelo; abrir  la tapa del cofre era  proeza de titanes, el peso de  la cubierta de madera recia del catafalco fue culpable de la hernia  inguinal que le sobrevino al espabilado de niño.

 Los  ojos viscos  café espesos de Ezequiel Ríos  profesor de literatura  del Marcel Proust  seguían desenfocados  las líneas de los textos que leía  con voz  melodramática, se apaciguaron,  volvieron a su sitio, al centro de sus retinas,  luego   informó  a sus alumnos  que la calificación de los exámenes finales debía ser la evaluación de  proyectos libres, en lugar de la tediosa  repetición   textual de  narrativas etnocentristas , con la cuales embutió por años las molleras  de sus discípulos, el educador dividió en grupos a los muchachos, quienes en su mayoría apostaron por realizar filmaciones con cámaras de última tecnología: BMC-100, (1983) para Betamax , salvo el :Espabilado, Lorena, Samuel, Lorenzo y Verónica quienes dejándose  llevar por la inspiración de Juan habrían de realizar una “obra” compuesta por retazos de varios géneros.

Las filmaciones de los chicos reproducían frívolos guiones de telenovelas mexicanas y venezolanas, las alumnas aparecían pintadas sus labios como mujeres de la vida,  con tacones altos , exhibiendo sus pantorrillas , juveniles y torneadas  como columnas salomónicas del barroco quiteño,  nada del otro mundo, sin embargo la obra del Espabilado tuvo como epicentro el baúl de su familia, donde introdujo a Lorena maquillada de fantasma y vestida como tal dentro de una sábana blanca, previo haber  vaciado las nostalgias y cachivaches; a un tiempo que en un telón colocado en el fondo de la pared del teatro Samuel proyectaba fotografías del hacinamiento de las cárceles del país , intercaladas  con fotos de  centros comerciales, Verónica manejaba con sus manos marmóreas y sensuales las perillas del equipo de sonido, de cuyos parlantes ladeados en las esquinas  manaba música de Pink Floyd entreverada de pasillos andinos.

El proyecto del Espabilado no habría llegado a buen término, si la víspera de la presentación no se  hubiese conseguido toda la copiosa  utilería dramática, dentro de la cual lo más importante según su autor  fue la obtención de un: pollo pequeñito, amarillo, recién nacido, y un tomate rojo , nadie del grupo sabía el motivo de la consecución del  bípedo plumeé tierno e indefenso, empero los chicos del grupo  confiaban ciegamente en la capacidad creativa del Espabilado, el día de  la función no solo estuvieron presentes los compañeros de clase sino los estudiantes de cursos superiores, así como el inconfundible tufillo de axila podrida de Franklin el Inspector del Colegio, incluso se hizo ver  el rector: Maestro Marcos Pluas Odrero cuya complexión de educador se hallaba fuera de toda duda.

Una hora antes de la presentación los chicos se maquillaron sus rostros de blanco, debajo de sus ojos derechos pintaron triángulos invertidos de negro que llegaban hasta las quijadas, en la otra mitad de sus caras dibujaron  iconos andinos para prodigar lisonjas a Ezequiel  profe de literatura que gustaba de la ornamentación andina, todos se espolvorearon el semblante salvo el Espabilado a quien sus compañeros reclamaron por tal actitud , sin embargo el Espabilado alardeando dijo yo haré el monologo debo dar la cara amigos mientras sus compañeros asentían.

El baúl  según  la madre del Espabilado formaba parte del patrimonio cultural de la nación, pidió atribulada a su hijo lo cuidase con celo,  sin embargo nuestro amigo el Espabilado  horadó con un berbiquí varios agujeros para que Lorena no se asfixie .El día de la función al fin abría de llegar Lorena pausada y nerviosa  cual espectro se introdujo dentro del cofre, nadie la vio entrar, se corrió el telón las fotos  surgieron despacio  una en una  primero la imagen del Centro Comercial Bosque con  vitrinas llenas de ropa, luego decenas de consumidores llevando bolsas en sus manos, después imágenes del Penal García Moreno revelando  caras huesudas, famélicas  y viciosas de los presos, así sucesivamente hasta el cansancio, mientras al fondo el público escuchaba tronante  la voz astringente de Roger Waters que musitaba : “ Mother should i run for president Mother should i trust to goverment”- “Mama debería corre para presidente mama debería confiar en el gobierno”  después la voz grave criollamente existencial  triste y señera del Potolo Valencia que canturreaba : “ Tu eres mi amor mi dicha y mi tesoro”

El Espabilado apareció siniestro  en el centro de la escena, se posó delante del baúl vestía un frac obscuro, viejo,  en  uno de sus bolsillos se hallaba el pollo amarillo en otro el tomate rutilante, viendo sobre las cabezas de los presentes prorrumpió: “ Que triste juventud la nuestra que evita ver el dolor ajeno que insensible juventud esta cuya prioridad son las ropas de marca y no las marcas que la sociedad infringe a sus hijos” se dio la vuelta puso sus manos sobre su rostro y propinó aleve un puntapié certero con los zapatos de pupos de futbol que llevaba puesto directo al centro del baúl, Lorena a la señal  se reincorporó  mientras Verónica morigeraba el volumen y Lorenzo por añadidura campeón colegial del lanzamiento de jabalina abría la tapa del baúl, del cual salía alada Lorena para luego desfallecer a los pies del Espabilado.

El Espabilado transido, lentamente se acerco a la primera fila de la platea del Teatro del Colegio Marcel Proust metió al unisonó sus manos en los bolsillos del frac, con la derecha sacó al pollo que piaba asustado en la izquierda tenía él tomate adelantó  las manos sobre las cabeza del inspector y al mismo instante aplastó despiadado el cuerpo del ave y el tomate, las vísceras sanguinolentas del pollo se impregnaron en la mano mientras la otra estaba llena de los desechos  rojos del tomate , el auditorio quedó atónito , el Espabilado luego proclamó : no pongáis esa cara de espanto por la muerte del pollo que todos los días os atrancáis  con carne, en su lugar haced algo por los presos que mueren en las cárceles lóbregas del país; la gente no sabía si chiflar o aplaudir, el Rector lo hizo, aplaudió  arrancó una  marejada de ovación estrepitosa ,cuando terminó el estruendo, el  espabilado arrojó suavemente el cadáver del pollo a la reina del colegio .

Pablo Guerrero Martínez.

Praga-7 d marzo-2014

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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