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by • May 18, 2015 • ArticulosComments (1)1143

Ponte los Zapatos Por Pablo Guerrero Martínez

zapatos

Ponerse en los zapatos de los profesores. Es la primera idea que me vino a la cabeza cuando vi la noticia de la confiscación de los fondos del magisterio. Pensé: ¿cuál sería mi reacción si mis ahorros producto de mi trabajo fuesen confiscados por el gobierno? Muchas respuestas aparecieron en mi mente sin embargo los pies me comenzaron arder de la ira. Los callos de mis falanges se chamuscaron, las uñas saltaban de sus raíces. Sin embargo me saqué esos zapatos y decidí mirar para otro lado. Me dije: allá entre blancos al fin y al cabo ese no es mi lio.

A la mañana siguiente me calcé mis zapatos de verano Rieker con decenas de huequitos en el empeine. Inmediatamente sentí un alivió y una vez más me dije que bueno no estar en los zapatos de los profes. Decidí luego dar una vuelta por el parque de la Carolina y, al aproximarme a la Carolina por la avenida República decidí consultar en Telefónica asuntos de mi cuenta. Las alegres oficinas lucían tristes, las pletóricas sonrisas de sus empleados habían mutado, sus caras estaban largas y mustias. Por un momento pensé que ingresé a una funeraria sin embargo luego de frotarme los ojos y limpiar mis lentes confirmé que me hallaba donde me hallaba.

Mi amigo Pepe que trabaja en los celulares me dijo: Te enteraste la última de la revolución ciudadana. Contesté con otra pregunta: ¿Cual la del fondo de los maestros? No bro replicó mi pana y añadió: a nosotros también nos quitaron las utilidades luego con tono apesadumbrado dijo: me jodí bro ya no tengo como pagar las cuotas del carro que saqué a crédito con el Banco del Pichincha: ¿Qué vas hacer Pepe? Le pregunté. José me respondió: no se amigo solo espero que los del banco entiendan y se pongan en mis zapatos.

Pablo Guerrero Martínez.

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One Response to Ponte los Zapatos Por Pablo Guerrero Martínez

  1. Luis Pacheco Manya says:

    Muy lamentable, pero es la realidad de lo que está sucediendo en Ecuador, un dictador que ha logrado polarizar al pueblo, dividir a las organizaciones sociales, clasistas y hasta a las Fuerzas Armadas. Buenos, los que apoyan la dictadura y malos, los libre pensadores que no agachamos la cabeza ante las barbaridades y atropellos que a diario se comenten en nombre de la robolución. La gente tiene miedo, se ha vuelto impávida, la in-justicia, durmiendo el sueño eterno, pero lista para encarcelar a los que su majestad ordene en las sabatinas. Cada uno camina sin importarle un comino lo que sucede con su amigo, con su camarada. Esta vez le tocó el turno a los profesores, era crónica de una muerte anunciada, pero, ellos, los directivos y dirigentes no hicieron caso de las recomendaciones, por favor devuelvan el dinero a sus propietarios, pero, creo, y ojalá me equivoque, por cuidar su statu quo, de los directivos, dejaron que el des-gobierno se lleve su dinero, producto de muchos años de sacrificio, pero a nadie le importa nada, ya no existe solidaridad con nadie, nuestra sociedad está aletargada, temerosa y quemeimportista.

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