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by • November 17, 2014 • EnsayoComments (0)878

De Aldous Huxley a Freddy Ehlers

La semana pasada me sobrevino un ataque de ansiedad. Había acabado de leer un libro, no tenía que leer y salí a por otro a la librería, era lunes de otoño, frio con ráfagas de viento y hojas ocres cayendo del cielo por doquier. No podía esperar hasta el viernes a que Luis. El librero español de Praga abriera su local. Danushka mi amiga me acompañó a la mayor librería de la ciudad, cerca de la plaza Wenceslao. Entrar a esa liberaría deslumbra. Parece un centro comercial con escaleras eléctricas y un sinfín de pisos, miles de textos en cientos de idiomas. Traducidos al checo y checos también. Mis pasos me condujeron a la sección donde reposan los ejemplares en: francés, italiano y español.El anaquel de los libros en español le es conocido a mis ojos. Penosamente no habían llegado nuevos ejemplares. Estuve tentado a reincidir en literatura latinoamericana, sin embargo no quería recaer en lugares comunes. Danushka al ver que mi ansiedad se perfilaba en mi cara espetó: Tranquilo Pablo no estrés. Después sonrió dejándome ver su crónica sonrisa y me conminó a explorar más librerías.La búsqueda no fue en vano. Luego de casi tirar la toalla. Entramos a una librería elegante. Danushka inquirió al dependiente sobre si tenía literatura en español. El chico le indicó una vieja repisa estilo rococó. Nos personamos frente a ella y, como si fuese amor a primera vista un libro me guiño el ojo. Lo tomé por mis manos y leí: “Aldous Huxley- Un Mundo Feliz”El tema de la felicidad me gusta. Desde los epicúreos con su placer racional. Pasando por la Constitución de los EEUU que consagra el Derecho individual a buscar la felicidad y, la visión del Zoólogo: Desmond Morris en su libro: Antropología de la felicidad. Donde dice que esta es la ausencia de dolor. Hasta ese rato ni me acordaba de Freddy Ehleres. Compré tres libros por veinte y cinco dólares dólares. Al pagar. Pensé aquello sería imposible en Ecuador, leer en Quito es un acto suntuario.

Las primeras páginas de: “Un mundo feliz” me resultaron un pelín abstractas, sin embargo conforme me introduje en el argumento se repetían, como leitmotiv, ciertas palabras a guisa de pistas para comprender el significado filosófico político del libro, que asocie con la propaganda del régimen Correa y el Ministerio de la Felicidad de Ehlers. Estas son:

“Ingeniería Emocional”- “Comunidad”- “Estabilidad” “- Identidad” “Condicionamiento Emocional” “Sala de predestinación Social”

No quiero cansaros con detalles. Sin embargo diré que el libro habla de una sociedad en el futuro, donde la maternidad ha desparecido por completo y, la procreación es consecuencia de fertilizaciones in vitro a mediana y gran escala. Los “Seres Humanos” así creados son sujetos a ingeniería emocional. Inoculados de estereotipos placenteros, sin chance alguno a la experiencia de felicidad individual.

En un Mundo Feliz de lee:

“¡Noventa y seis mellizos trabajando en noventa y seis maquinas idénticas! – La voz del director casi temblaba de entusiasmo-. Sabemos muy bien a donde vamos. Por primera vez en la historia.- Y continuó citando la divisa planetaria-: “Comunidad, Identidad, Estabilidad” Si pudiéramos bokanovsificar indefinidamente, el problema está resuelto. Resuelto por Gammas en serie. Deltas invariables. Épsilones uniformes. Millones de mellizos idénticos”

El discurso ideológico de la tal Revolución Ciudadana parece salido de las páginas de:” Un Mundo Feliz “No es raro escuchar a su caudillo recurrir a la afirmación: Por primera vez en Ecuador el capital está al servicio humano y no al revés o la Revolución es un proceso que sabe a dónde avanza.

La Constitución de Montecristi (Panfleto Totalitario) consagra en el papel una utopía que es el camino inequívoco al totalitarismo. En este librito se habla del Buen Vivir, Sumaw Kawsay, Control Social.

El buen vivir no debe ser jamás una política pública obligatoria, pues se cosifica la conciencia social constituida por individuos. Imponer “valores” obligatorios aparentes desde el Gobierno tiende a desaparecer la individualidad.

El Ministerio de la Felicidad es expresión púrisima de totalitarismo pues que, la felicidad es por antonomasia una aventura personal. La instauración de comportamientos oficiales supone que todos seamos idénticos, un igualitarismo toxico que atrofia el desarrollo personal. Una prueba de ello poner límites a los sueldos de los gerentes de las empresas privadas. O el denuesto enfermizo que acusa el régimen con relación a la comunicación ora la eliminación de carreras universitarias que no respetan el sacro santo plan de desarrollo del correismo. ¡Joder!

El gobierno de Correa se atribuye por y para sí la facultad de decidir por nosotros. Indica incluso que podemos ver en la televisión, leer en los periódicos, so pretexto que los medios responden al gran capital y no al buen Vivir. Por ello la abstrusa censura. Estos Condicionamientos sociales oficiales terminaran con el pluralismo y la Libertad.  Es indispensable no dejarse domesticar por la “Ingeniería y condicionamiento Emocional” que la dictadura adelante a troche  y moche contra los individuos que componen el pueblo. Pueblo si masa no.

Dr. Pablo Guerrero Martínez
Praga- 17 de Noviembre-2014
Desde el exilio.

 
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