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bergoglio

by • May 29, 2015 • ArticulosComments (0)1043

Confesiones del Dictador

bergogliocorrea camisa 3
Santo Padre confieso que he abusado del poder. Mandé a perseguir a los indígenas de Dayuma. Ordené desalojar a gente humilde de sus viviendas en Guayaquil cuando en la campaña política pernocté debajo de sus medias aguas para sacarles sus votos. He mirado hacia otro lado cuando me han dicho que funcionarios de mi gobierno han delinquido.

No hice caso de los comentarios que hacía la prensa con respecto a mi querido primo Pedro que, por añadidura lo designé gerente del Banco Central, sin cerciorarme que fuera economista , pecado de omisión, dice la iglesia  y, hasta  un homenaje público le hice con bombos y platillos o cuando los periodistas me referían de los come cheques. Deseaba Santo Padre que mi régimen mantenga su imagen limpia. Además debo decirle que el Estado y mi gobierno que vienen siendo lo mismo que yo. Ha encarcelado gente de todo tipo: profesores, estudiantes, profesionales, trabajadores, parlamentarios. Osaron pensar distinto a mí y eso también es un pecado: ¿No le parece?

Mi revolución confiscó los recursos privados del fondo del magisterio y, dispuso se deje de pagar las pensiones de los jubilados del IESS. Les quité la sindicalización pública a los obreros.

El 30 de septiembre Sumo Pontífice fui poseído por el demonio. Me hizo obrar mal. Pésimo diría para ser más preciso . Mis rabias o las que Satanás me inoculó. Provocaron conmoción y alarma social. Pero de aquello no me arrepiento tanto  Santo padre porque estaba bajo el influjo de Belcebú incluso aquel día junto con mis leales camaradas corté la señales de televisión y radios independientes. Para imponer mi verdad. Mi fiscal acusó de terrositas con tal motivo a un monton de gente. Incluyendo a un tal Pablo Guerrero Martínez  como saboteador a sabiendas que su única  maldad es ser liberal.

  De lo que sí comienzo arrepentirme es de haber tirado la plata del petróleo a tontas y locas. Debía tener contento a los pobres  para que  voten  por mí. Sabrá comprender estimado Francisco  la función y la revolución deben continuar. Sin embargo usted entenderá tambien  Padre que eso no es un pecado capital aunque haya dejado sin capitales a la Nación. ¡Ah! Santo Padre he utilizado los canales incautados para  rendir culto a mi imagen y pienso que aquello sí merece una levísima contrición de mi parte. Me olvidaba Padre. Decidí explotar el Yasuní con indios y todo.

¿Santo Padre absuélvame por favor?

Con gusto hijo mio. Reza dos padres nuestros y por lo del 30 de septiembre medio Ave María. Después id en paz.
Pablo Guerrero Martínez
28 de mayo-2015
Praga desde el exilio.

happy wheels

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