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bolita de mildred

by • August 4, 2014 • RelatoComments (0)1187

Bolitas de Cristal

bolita de mildred
Quisiera tener el dinero suficiente para adquirir siete millones de bolas de cristal, de aquellas en que se ve el pasado y el futuro. Regalárselas a quienes deseen con sinceridad otear el porvenir. Estoy de verdad preocupado por lo que mi bolita de cristal me advierte ocurrirá en Ecuador, no se trata de erupciones o maremotos apocalípticos, sino de algo peor y ciertamente evitable.
 
La bola de cristal que ahora me pertenece otrora fue de Mildred Lesson, me es difícil olvidar el día que la conocí. Apareció por detrás de un estante desvencijado que acusaba sonidos artríticos. Coincidimos por esas cosas del azar en Praga, en el anticuario del viejo rabino Eliyau. Mildred esbozó una sonrisa cálida que dejó ver la correcta disposición de sus marmóreos dientecitos, después como si hubiere esperado mi presencia, enarcando sus cejas prorrumpió en latín: “Universi Terrarum Orbis Architectonis Ab Gloriam Ingentis” contesté: “In Deo fiducia Nostra”.
 
La colección de antigüedades me dejó perplejo. Vi y palpe la Esmeralda: “ Lapsit Exillas ex caelis “y otras reliquias. Sin embargo. Ladeado en el costado menos iluminado del habitáculo levitaba por sobre las duelas del añejo entablado, una bolita de cristal. Soy escéptico a todo tipo de poder, incluso al físico y metafísico. Por ello hube de pasar mi mano por debajo de la tal bolita de cristal, mi sorpresa aún fue mayor, porque esta descendió hacia la palma de mi mano. Posándose impertérrita. De su interior procedieron a surgir imágenes de mi país, terribles imágenes inconfesables, que a fuer de gravosas me veo en la necesidad de referirlas.
 
Mildred tomándome de la mano me dijo: “No te puedo pedir tranquilidad porque la bolita que hoy te encuentra a ti antes lo hizo con mi abuelo. Corría el año de 1939 en Europa” me pidió me sentase sobre un cojín. Nos arrellanamos uno al lado de otro luego espetó: “Los peores vicios que afligen al mundo desde que el mundo es mundo son: La ignorancia, el fanatismo y la superstición” La bolita de cristal suele identificar esos tres vicios. ¿Qué cosas tan desagradables miraste para que tus manos estén ateridas de frio? concluyó Mildred.
 
La cara de Mildred era prístina y angelical. Invitaban a entregar sin reserva alguna los pensamientos, por ello dije: “En la bolita de cristal vi a un falso profeta de aquellos que por mi tierra la gente  llama culebreros “Éste balbuceaba ante el pueblo que: él es la verdad, que su revolución es el camino a seguir, que no hay otra opción, después con rictus maligno montado en cólera destrozaba periódicos y prorrumpía que: él y solo él son la verdad. La bolita me hizo ver hambrunas, lamentos fuera de los bancos, represión, persecución, y lo más trágico. Contemplé indiferencia y fanatismo hacia sus dichos.
 
Mildred escuchaba con atención mi relato. Espetó: “Dale la vuelta a la bolita de cristal y: ¿me cuentas que ocurre? Actué conforme me lo pidió Mildred. Viré completamente la Bolita de cristal y las imágenes en un inicio fueron borrosas, pronto habrían de aclararse. Vi que la verdad no es de nadie, que el pensamiento ajeno debía respetarse, vi Libertad.
 
El cambio de cosas me devolvió la tranquilidad, mi rostro que hace poco se hallaba transido adoptó beatitud. Prorrumpí Mildred: ¿Qué debo hacer para exportar a mi país estas bolitas mágicas y que la gente puede recobrar la conciencia? Mildred calló por segundos, después dijo: “Las bolitas de cristal así como las noticias están censuradas en Ecuador” Sin embargo no te apenes. La verdad tambien entra por contrabando.
Pablo Guerrero Martínez
Praga desde el exilio
4 de julio-2014
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