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by • April 25, 2014 • RelatoComments (0)2329

Años Luz

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No sé cuantos espermatozoides me queden aún. Los he gastado con ganas tengo: Cinco hijos, dos divorcios, un labrador visco. En la soledad me amé y desperdicié algunos de ellos billones de billones por mililitro de semen. Al fin y al cabo de peque me dijeron: “Ama al prójimo como a ti mismo”  Espero tener los suficientes para el viaje. Eso de ir a otro planeta sin esperma sería aburrido. Quién sabe si encuentro marcianas o jupiterianas guapas que se hallen en edad de merecer.Las terrículeas me han succionado muchos espermatocitos y dinero. No sería justo llegar a otra galaxia vacio. Lorenzo después masculló: “No se tampoco cuantas neuronas me queden las he gastado con ahincó. Debí consumirlas con mas unción cien mil millones de células inteligentes regodeándose en la cabeza entre humores químicos no son poca cosa.” Lorenzo estaba aburrido del planeta Tierra prorrumpía: “Después de la vieja Roma nada”.Lorenzo sabía del poder telequinético de las extraterrestres decía que: ” pueden mover objetos sin la intervención física, puro poder mental.” Así explicaba como gozó de las relaciones con alienígenas. Espetaba que: ” su falo sin causa termodinámica aparente adoptaba la rigidez del brazo de la estatuilla de un santo.” No obstante conoció a una terrícola María Eulalia que sin ser de otro planeta tenía un culo del otro mundo. Su vello público tenía envuelta su alma. Lorenzo no quería cometer nuevas nupcias.
Lorenzo se preguntaba: “Los extraterrestres serán polígamos o su desarrollo tecnológico habrá atrofiado su sensualidad” Sea como fuere Lorentino como le decían sus amigos acusaba un marcado interés en comprar el boleto para abordar la nave espacial: “ 3XXX-SITECOHJO PLUS-“Que para la época llegaba hasta la estación cósmica ubicada en la luna Emanuel; a cien años luz de Cumbayork y noventa y nueve de Zamborondóón. El billete podía pagarse a plazos. El apeadero lunar ya contaba con una sucursal del banco Alpha Cannabis. Se rumoraba que las empleadas bancarias, unas venusinas sexys usaban minifaldas que invitaban a realizar más de un depósito.Los pasajeros de la nave: “3XXX-SITECOHJO PLUS“Debían contar con el visado otorgado por la cónsul de la Luna Emanuel. Conseguir una cita con la extraterrestre no era cosa fácil sin embargo Lorenzo luego de palanquear la reunión alcanzó tan digna suerte para la última semana de marzo del 2023. El visado apremiaba. El despegue de la embarcación sideral estaba programado para el 12 de abril.Lorenzo usó su mejor traje para ir al consulado. Al llegar fue recibido por una amazona intigalactica que esbozó una sonrisa que le provocó el mismo fenómeno telequinético que experimentó tiempo atrás con las alienígenas. La cónsul tenia la piel bronceada alrededor de sus turgentes pechos tenía unas aletas pequeñitas que la hacían ver muy graciosa. Lorenzo digo” Señorita Cónsul he venido para obtener la Vis….”  La extraterrestre sin embargo lo interrumpió y espetó: “Se exactamente que desea Don Lorenzo recuerde nuestro poder telepático nos permite saber lo que ustedes los terrícolas piensan bandido” sentenció a continuación esbozó una sonrisa picara y extendió el visado y algo más.Lorenzo la víspera de abordar la nave: “3XXX-SITECOHJO PLUS” tomó su almohada de Mike Mouse como un niño que no puede dormir por la emoción que le provoca su primer viaje en avión. La abrazó soñó despierto imaginando las estrellas, la infinitud del universo, la obscuridad desgarrándose con los rayos del sol, los agüeros negros. La voz grave del capitán de la nave contando de retro; 10-9-8-7-6-5-4….y al final lo mejor el grito ¡!despegue! ¡El despegue del cohete estaba programado para las 21:00 hora local. Lorenzo dijo: “debo comprar artesanías terrícolas para obsequiar a los seres que a futuro conoceré”. Adquirió de todo: llaveros, muñecos de mazapán, pulseras andinas, hasta ponchos de Otavalo. Los empacó en orden. El arrope de mora no lo metió en la maleta. Pensó que  la falta de gravedad podía malograrlo.La mañana del viaje el timbre del Apartamento de Lorentino atronó grandilocuente y afanoso. Se trataba de María Eulalia quien se enteró del viaje de Lorenzo por el chisme de la Cónsul alienígena. Quien apenas en tres años de vivir en Quito había hecho como suya la costumbre del cotilleo- Cosas de terrícolas y marcianas – “Dios las cría y ellas se juntan” Se conocieron por azares de la vida en la barra de un bar.María Eulalia estaba puesta un vestido de flores lilas, grandes, ceñido a su cuerpo. La ropa liviana y vaporosa dejaba ver sus caderas anchas y las curvas pronunciadas de su cintura así como sus glúteos firmes y redondos. Subió inequívoca al cuarto de Lorenzo. Hecha una tromba no le dio tiempo al viajero cosmico de reincorporarse. Quedo tendido sobre el colchón. La terrícola arrojó sus zapatos al suelo. Los tacos sonaron agudos al caer sobre el parquet. De un brinco se puso sobre la cama. Abrió sus largas y torneadas piernas sobre Lorentino dejando ver a sus ojos el exhuberante planeta que había entre sus muslos . Lorenzo perdió el vuelo y quedo de por vida en la Tierra.Pablo Guerrero Martínez.
Praga-25 de abri-2014
happy wheels

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